Para poder utilizar el Aloe Vera, antes que nada debemos extraer y preparar su jugo.
En primer lugar debemos pelar la hoja, quitando la corteza. Retiraremos los laterales espinosos con la ayuda de un cuchillo, para así poder separar con la hoja del cuchillo la corteza del gel.
Una vez separado el gel de la corteza hay que asegurarse de que no haya quedado ningún trozo verde pegado al gel. Posteriormente deberemos lavar el gel con agua fría para retirar la aloína y así poder utilizarlo para alimentación sin ningún peligro.
La aloína es un compuesto laxante presente en una secreción amarilla que produce la planta al realizarle un corte, la cual es de sabor amargo que utiliza la planta para evitar que los animales se la coman. En su justa medida la industria Farmacéutica la utiliza como componente de medicamentos pero en exceso puede ser perjudicial, de ahí la importancia de su limpieza antes de su consumo.
Cuando este limpio podremos trocearlo o triturarlo con la ayuda de una batidora para hacer jugo de Aloe Vera.



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